El ritual que no te pide nada.
Empezamos por una pregunta de las que no se van: si el café es lo primero que haces cada mañana, ¿por qué lo haces sin pensar?
Le quitamos a la cápsula todo lo que no era café. Sin plástico, sin aluminio, sin letra pequeña.
Después llegó el grano, y con él la otra mitad: origen trazable, tueste reciente y la molienda que tú elijas.
Dos formatos para dos días distintos. El mismo criterio en los dos.
