Ni gurú ni póster.
Llevo más de ocho años montando negocios: más de 400 lanzamientos, equipos de más de 120 personas y negocios de servicios, e-commerce e infoproductos por encima del millón al año.
También he quebrado tres veces. Y de esas he aprendido más que de todo lo demás.
Hay algo que tengo claro después de tanto tiempo: el día casi nunca se pierde por la tarde. Se pierde en la primera hora, cuando abres el móvil antes que los ojos y dejas que otros decidan por ti.
Por eso existe El Primer Café. Y por eso existe desterrados, el café que nace de la tierra y elige a los que se eligen a sí mismos. Uno es la idea. El otro, el ritual.
